domingo, 15 de junio de 2014

Los obreros trabajan bajo la lluvia para acabar el estadio de Porto Alegre

Obreros empapados por la lluvia trabajaban el sábado a contrarreloj para completar las obras en el estadio Beira Rio donde Francia y Honduras juegan el domingo su primer partido del Mundial, ante el nerviosismo de los responsables por el retraso de las obras.
A 24 horas de la apertura, el estadio de la sureña ciudad de Porto Alegre parecía el sábado un lodazal después de dos días de lluvias continuas y por momentos torrenciales que retrasaron las obras.
Los puestos de comida de una plaza en las afueras del estadio estaban vacíos, mientras los trabajadores intentaban construir en medio de charcos de agua plataformas para los patrocinadores del Mundial.
El ruido de las taladradoras inundaba el aire, los trabajadores trataban de tapar grandes grietas en las inmediaciones del perímetro del estadio y los detectores de metales no funcionaban.
Casi sin tiempo, los obreros buscaban soluciones rápidas, tapando grandes huecos con láminas de acero pues los ladrillos se hundían en el terreno anegado por la lluvia.
Dentro del estadio el trabajo continuaba sin pausa, con técnicos tirando cables y fijando redes en el terreno de juego.
Escombros y montones de asientos rojos llenaban una de las entradas del nuevo estadio con capacidad para 48.000 personas en el que se deben jugar cuatro partidos de la fase de grupos y uno de los octavos de final.
En una área para los seguidores, las mesas de picnic estaban aún envueltas en embalajes de cartón y plástico, mientras un par de perros callejeros vagabundeaban en busca de refugio.
Cuando un periodista de Reuters fue descubierto tomando fotografías, los responsables le ordenaron entregar su teléfono móvil o borrar las imágenes del caótico escenario.
El seleccionador francés, Didier Deschamps, no estaba preocupado por el clima lluvioso y frío. Las condiciones, dijo, ayudarían a su equipo.
"Hay variaciones en la temperatura que son muy diferentes entre los estadios", dijo el técnico francés.
"Aquí es más frío, es verdad, lo que no es algo malo. Diría que es una ventaja", agregó. "Cuando pasas de bajas temperaturas a altas temperaturas no es tan bueno".

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