Messi y la opción de que el Barça pudiera venderlo pese a su mejora de contrato
El FC Barcelona ha comenzado su revolución. Adiós a Martino, el fichaje de Luis Enrique, la llegada de Ter Stegen, Rafinha, Deulofeu... Una revolución que en verdad arrancó hace ya semanas, pero que se ha oficializado a ritmo de vértigo en los últimos días.
Y en medio de tanto movimiento, uno ya esperado. Leo Messi firmó al mediodía del lunes su "revisión y actualización contractual", tal y como el propio club ha denominado a lo que, en realidad, se trata de una jugosísima mejora en su salario.
Nada de ampliación de contrato. Nada de renovación. Messi pasará a percibir 20 millones limpios y lo hará desde ya. El Barça le abonará de forma inmediata los cinco millones netos que diferencia los 15 que venía cobrando y los 20 que ya ha empezado a cobrar.
Pese a que esta debería ser una de las noticias del año, los malos resultados culés, el mal rendimiento de Messi, y la manera de anunciar el acuerdo (en medio de la tormenta Luis Enrique), el anuncio del acuerdo ha pasado a un segundo plano.
Es más, alguno en el club lo ha archivado en la carpeta de los problemas a medio resolver. Y todo por culpa del propio futbolista.
Apenas unas horas después de firmar el acuerdo y de que se oficializara, el argentino dejó un mensaje en una red social china en la que se mostró contento, pero enigmático. Un mensaje en el que no descartó su adiós.
"Es la gente del Barcelona la que decide qué hacer con mi futuro pero mi elección es continuar ya que sigo sintiendo el mismo cariño de parte de ellos pero si así no fuera buscaré una solución", dijo. La traducción es sencilla: "Si no me quieren, me iré".
Es la primera vez que 'La Pulga' deja abierta la puerta a su salida del Barça.
Una puerta que se ha empezado a entornar después de que Messi haya sido de todo, menos Messi en los últimos meses. Bajo de rendimiento, sin hambre y, sobre todo, apático, el jugador se ha dejado llevar. Su mente lleva semanas pensando más en el Mundial y la 'Albiceleste' que en la Liga o el Barça.
De ahí que el pasado sábado saliera del Camp Nou en su coche particular y con algún que otro abucheo que le hace pensar que más de uno se ha cansado de él en Barcelona. Hace tiempo que lo cree.
Tal y como ha contado EcoDiario.es, la familia de Messi ha insistido en filtrar su temor a que el club le ponga en el mercado para resolver sus problemas financieros.
Un temor fundado (existen e-mails que abrían esta opción a cambio de cobrar una parte del traspaso) que sigue estando vigente en la cabeza de Messi e incluso en la de algún miembro del Barça.
La mejora del contrato de Messi no cierra completamente la puerta a una venta este verano. Lo que hace un año era imposible, este año sigue sin serlo pese a la citada (y jugosa) subida de sueldo.
Messi mantiene su cláusula de rescisión y, además, ya ha cobrado parte de esa mejora. Es decir, que de marcharse, lo haría con una cantidad ya asegurada pese a no haber disputado ni un solo minuto de la próxima temporada.
A ello hay que unir el factor Mundial. Si en Brasil todo le sale a pedir de boca, las ofertas llegarán y con ellas, las dudas en el Camp Nou. Más de un miembro del palco no dudaría en poner sobre la mesa la opción de una salida a precio de oro con la que sanear las cuentas culés y remodelar la plantilla como exigen los nuevos tiempos.
Asunto distinto es que el nuevo cuerpo técnico piense así. Luis Enrique quiere que Messi sea su piedra angular en su etapa en el banquillo culé, pero lo quiere a tope.
Es decir, no quiere al Leo de los últimos meses. Su misión es recuperarlo, siempre y cuando, claro está, él se deje recuperar. Todo depende del jugador.
Un cúmulo de factores (malos rollos, el mensaje de Messi, el Mundial, la renovación del proyecto, las dudas, las posibles ofertas...) que siguen sin cerrar del todo la vía del que sería un traspaso sonado, sin lugar a dudas el más importante de los últimos tiempos.

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