Leo Messi, sus nuevos amagos de vómito y sus partidos de paseo
Leo Messi ha convertido la presente temporada en un juego de incógnitas casi tan enigmático como el que protagoniza con la pelota en los pies, cuando enseña el esférico, lo esconde y lo acaba sacando de no sé sabe donde. Así es ahora 'La Pulga'. El 10 del Barça no parece encontrar su forma definitiva. Es intermitente. Muy intermitente. Tan pronto se muestra errático en un partido, en el siguiente despliega sus más poderosos encantos y acaba, al tercero, sumido en otra racha inestable y gaseosa capaz de enseñar su lado más insulso y desganado.
Sus últimos encuentros con el Barça son una buena muestra de ello. Frente al Manchester City, en el encuentro de vuelta de octavos de la Champions, se pudo ver al Messi más batallador. Presionó por todo el campo y jugó como quiso. Los 'sky blues' acabaron desquiciados como sucedió, después, con los jugadores del Real Madrid en el Bernabéu.
En el Clásico, Messi volvió a jugar a un nivel elevado, pero después, el argentino se esfumó y en el siguiente fin de semana, ante el Espanyol, Leo apenas fue una sombra de sí mismo. Ante el Atlético, en la ida de cuartos de la Champions, repitió escena y contra el Betis (pese al doblete), más de lo mismo. Apenas un tiro a puerta y dos o tres carreras a tope. Poco más.
De hecho, Messi ha hecho siete goles en los últimos cuatro partidos ligueros, de los que cinco han sido desde el punto de penalti (si contamos como tal también el que anotó tras el rechace de Adán). Sólo dos fueron por jugada
Y el origen de semejante fenómeno es, también otra incógnita. Nadie entiende muy bien por qué Messi es tan volátil, por qué, en definitiva, ha perdido esa constante ambición que le convertía en un peligro todos los partidos de la temporada. Quizá sea cosa de falta de hambre. Cuestión de concentración, se podría argumentar. Sin embargo, lo que parece más plausible es la explicación física. Messi se dosifica porque quiere o, simplemente, porque ya no puede dar más.
En esta segunda vertiente emergen los problemas físicos que protagonizó hace cosa de un mes cuando fue cazado (otra vez) vomitando en pleno césped. Entonces trató de quitarle importancia, pero luego reconoció que se había sometido a pruebas para saber por qué le ocurría.
Curiosamente frente al Betis las cámaras de Cuatro captaron a Messi a punto del vómito, de nuevo dando arcadas en pleno calentamiento previo a un partido en el que, junto con el del Valladolid o la Real Sociedad, dio peor imagen.
Unas escenas que levantan nuevas dudas sobre cuál será su rendimiento futuro y, sobre todo, pensando en el partido de vuelta de cuartos ante el Atlético, un choque en el que, además, Martino planea 'revolucionar' la alineación colocando al de Rosario como extremo derecho y no como falso nueve.

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