Este martes se estrena el mes de abril. Será el mes de Carlo Ancelotti. El italiano se juega su futuro y prestigio en el Real Madrid en los próximos 30 días, periodo en el que afrontará los que, por ahora, son sus mayores retos al frente de la nave blanca. La peligrosa eliminatoria de cuartos en Champions frente al Borussia Dortmund, el sprint final de Liga y, sobre todo, la final de la Copa del Rey ante el Barça del 19-A, marcarán lo que sucederá con el transalpino en un periodo medio-largo de tiempo en el que nadie da por su segura su continuidad o, por lo menos, nadie asegura que sea una continuidad tranquila.
Los pitos del pasado sábado por parte del Bernabéu cuando su nombre y foto aparecieron en el vídeomarcador merengue fue el primer aviso. Al socio de a pié no le ha gustado en absoluto que los merengues se hayan dejado la Liga en dos partidos y que haya sido, en parte, por fallos del técnico.
Porque, aunque la teoría de la conspiración arbitral cala entre los aficionados, los socios también saben que su equipo cometió fallos ante el Barça y el Sevilla y que algunos de ellos procedieron del banquillo. Un malestar que también se ha trasladado al palco. La zona noble del Bernabéu cree que hasta ahora el trabajo del preparador había sido exquisito.
De hecho, la remontada de la Liga desde la derrota en el primer Clásico y la imagen dada hasta la derrota del segundo duelo frente al Barça hablaba de un cambio extraordinario al que añadir, además, la ausencia de problemas extradeportivos. 'Carletto' había hecho honor a su fama de pacificador.
Sin embargo, los malos resultados han hecho emerger tensiones internas en un vestuario que parece enfrascado ahora en escaramuzas entre sus miembros. Que si lucha de capitanes por un lado, que si batalla entre 'Casillistas' y 'Dieguistas' por otro, que si críticas privadas contra Ancelotti para alabar a Mourinho, que si disputas 'egocéntricas' sobre el césped...
Nada de eso se había visto hasta ahora. Por eso las miradas se han puesto sobre el banquillo merengue.
Muchos deberes en poco tiempo
A Carlo Ancelotti le toca gestionar, en primer lugar, la moral de su tropa tras una semana complicada. Y ahí nadie duda de que la mano de Zidane será clave. Pero es que también deberá gestionar las críticas del Bernabéu ante el Rayo (hombres como Cristiano Ronaldo o Diego López salieron muy dolidos por los silbidos del feudo madridista). Y en tercer lugar, deberá dirigir el equipo hacia la consecución de unos cuantos retos trampa.El más inmediato es la eliminatoria contra el Borussia Dortmund para acceder a semifinales de la Champions. Se supone que los germanos llegan el miércoles al Bernabéu con piel de cordero. Sus bajas y una temporada irregular dan la condición de favoritos al Real Madrid.
Pero en Concha Espina nadie se fía de los germanos. Ya sufrieron los efectos de ese victimismo el curso pasado. Además, la presencia del estratega Jürgen Klopp en el banquillo rival hace prever una dura batalla. Y a todo esto, el partido de vuelta se juega en el Signal Iduna Arena. Así pues, confianzas las justas, insisten en la capital.
Tampoco ayuda el hecho de que Ancelotti y su Real Madrid hayan pinchado hasta ahora frente a todos los grandes. En Liga, por ejemplo, han fallado en todos los partidos jugados contra Atlético y Barça. También naufragaron en San Mamés, El Madrigal o El Sánchez Pizjuán. Sólo el pase a la final de la Copa del Rey frente a los rojiblancos da un margen de confianza al cuadro merengue en los partidos importantes.
Ésa, la final de Copa, será la otra gran cita en la que Ancelotti se la juegue. En Madrid entienden que la consecución del título permitiría a Ancelotti salvar el año sucediese lo que sucediese en el resto de las competiciones.
Así ocurrió con Mourinho en 2011 y así debería repetirse con el italiano. Sin embargo, una derrota le acercaría más a una temporada como la que protagonizó Queiroz hace diez años (lo perdió todo y no de manera muy honrosa) que a la de 'The Special One' en su primer curso como técnico blanco.
Nadie hoy por hoy se atreve a decir en Madrid que el puesto de Ancelotti está en peligro, pero, 'sotto voce' se insiste en que lo que suceda en los próximos 30 días podría cambiar esta percepción. Cierto es que el Real Madrid ha aprendido en los últimos años a tener paciencia con sus técnicos, pero la presión sobre el club es tan gigantesca, que sólo los resultados y la imagen merengue dirán si la paciencia se mantiene o si, en caso contrario, la cabeza del italiano está en peligro.

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